Un cambio de logotipo puede llamar la atención, pero los mejores ejemplos de rebranding demuestran que la transformación de una marca va mucho más allá de su apariencia. Detrás de una nueva identidad suele existir una evolución del negocio, del público, del posicionamiento o de la experiencia que la empresa quiere ofrecer.
En este artículo analizamos seis casos reales de rebranding, rediseño y restyling de marcas de España y Latinoamérica: Avianca, Bancolombia, Aeroméxico, Interbank, Correos y Repsol. Veremos por qué cambiaron, qué elementos modificaron, qué decidieron conservar y qué puede aprender una empresa de cada caso.
Para profundizar en la definición, los objetivos y las razones que justifican este proceso, puedes consultar la guía de CEUPE sobre qué es el rebranding.
Índice de contenidos
Los términos rebranding, rediseño y restyling suelen utilizarse indistintamente, aunque representan cambios de diferente profundidad. Distinguirlos permite analizar correctamente qué ha hecho cada empresa.
Idea clave: cambiar el logotipo no siempre equivale a hacer un rebranding. Para hablar de una transformación completa también deben evolucionar elementos como el posicionamiento, la propuesta de valor, la comunicación o la experiencia del cliente.
Latinoamérica ofrece casos especialmente interesantes porque muchas marcas de la región han tenido que adaptarse a nuevos consumidores, entornos digitales, procesos de expansión y transformaciones profundas de sus modelos de negocio.
En octubre de 2023, Avianca presentó una nueva identidad después de un proceso de transformación empresarial. La compañía comenzó a escribir su nombre con inicial minúscula y articuló su comunicación alrededor de la idea “El cielo es de todos”.

La nueva expresión buscaba proyectar una aerolínea más cercana, flexible y accesible. El uso de la minúscula contribuyó a reducir la distancia institucional, mientras que la promesa de marca intentó comunicar una forma más abierta de entender los viajes.
Este caso puede clasificarse como rebranding porque el cambio visual representó una transformación empresarial más amplia. La marca no se limitó a modernizar el logotipo: utilizó la identidad para explicar una nueva etapa de su operación y de su relación con los pasajeros.
Aprendizaje: un rebranding gana credibilidad cuando el cambio exterior refleja una evolución real del negocio y no únicamente una decisión estética.
Bancolombia desarrolló una expresión de marca más sencilla y transparente. El logotipo adoptó el negro como color principal, mientras que el color se trasladó a trazos, ilustraciones y otros recursos gráficos relacionados con la diversidad de las personas.

La combinación del blanco y el negro reforzó ideas como sencillez, transparencia y solidez. Al mismo tiempo, la ampliación de la paleta permitió construir una identidad más flexible, expresiva y preparada para representar públicos y contextos diferentes.
La renovación conservó el nombre y el reconocimiento acumulado, pero creó un sistema más funcional para aplicaciones digitales. También reforzó una comunicación centrada en las personas, un aspecto importante para una entidad financiera que debe combinar confianza institucional y cercanía.
Aprendizaje: simplificar el logotipo no obliga a crear una marca fría. El sistema gráfico, el lenguaje y las imágenes pueden aportar la diversidad y la emoción que se retiran del símbolo principal.
Con motivo de su 90.º aniversario, Aeroméxico presentó una nueva versión del Caballero Águila, uno de sus activos visuales más reconocibles. El símbolo se modernizó, pero mantuvo su relación con las raíces prehispánicas, la cultura mexicana y la historia de la compañía.

El cambio muestra que una identidad histórica no necesita eliminar su patrimonio para funcionar en contextos actuales. Aeroméxico conservó el concepto esencial del símbolo y actualizó su ejecución para mejorar su presencia y adaptación.
Por su alcance, este caso se aproxima más a un restyling que a una ruptura estratégica completa. La marca evolucionó una pieza emblemática sin abandonar aquello que facilitaba su reconocimiento.
Aprendizaje: los activos con valor cultural o emocional pueden modernizarse sin desaparecer. Conservarlos ayuda a proteger la memoria y el reconocimiento de marca.
En 1996, el Banco Internacional del Perú adoptó el nombre Interbank. El cambio acompañó una nueva forma de entender las agencias bancarias, concebidas como espacios más ágiles, cercanos, innovadores y orientados a la atención.

Este caso combinó naming, posicionamiento y experiencia del cliente. El nuevo nombre resultó más breve y fácil de utilizar, pero su valor no dependía únicamente de esa decisión. La transformación también debía percibirse en las oficinas, la atención y la forma de prestar los servicios financieros.
Interbank representa un rebranding completo porque el cambio de identidad se utilizó para comunicar una manera diferente de relacionarse con el usuario.
Aprendizaje: un nuevo nombre adquiere significado cuando la experiencia del cliente demuestra la promesa que la marca quiere transmitir.
En España también encontramos marcas históricas que han renovado su identidad para responder a la digitalización, representar una evolución empresarial o funcionar mejor en nuevos canales.
Correos actualizó su imagen corporativa en 2019. La empresa conservó la cornamusa, la corona y el amarillo, pero eliminó el nombre del logotipo en su expresión principal para utilizar un isotipo más sencillo y adaptable.

La decisión aprovechó el elevado reconocimiento del símbolo y del color corporativo. Al reducir elementos, la identidad ganó claridad y capacidad de adaptación a aplicaciones móviles, redes sociales, señalética y otros formatos de tamaño reducido.
Por su alcance, resulta más preciso hablar de rediseño o modernización de identidad que de rebranding completo. La esencia de la marca permaneció estable, mientras que su expresión gráfica se simplificó.
Aprendizaje: cuando un símbolo ya es reconocible, eliminar elementos secundarios puede mejorar su funcionalidad sin destruir el valor acumulado.
Repsol renovó su identidad en 2025 alrededor del concepto “Confluencia de energías”. La evolución incorporó un logotipo actualizado, una nueva expresión tipográfica y una paleta más cálida, con el objetivo de equilibrar legado y futuro.

La nueva identidad busca representar una empresa que ha ampliado su actividad y necesita comunicarse con públicos, productos y contextos diferentes. En lugar de negar su historia, Repsol mantiene activos reconocibles y los integra en un sistema con mayor flexibilidad.
Puede considerarse un caso de rebranding porque la evolución visual está vinculada con la forma en que la compañía desea explicar su presente y su transformación.
Aprendizaje: una marca histórica puede evolucionar sin renunciar a su legado si cada decisión visual ayuda a explicar una dirección empresarial comprensible.
La siguiente tabla permite comparar el motivo de cada transformación, los elementos modificados, los activos conservados y la clasificación más adecuada.
Aunque pertenecen a sectores y mercados diferentes, los seis casos muestran principios que se repiten en las transformaciones de marca mejor planteadas.
Avianca utilizó su identidad para representar una nueva etapa empresarial. Interbank vinculó el cambio de nombre con otra forma de entender sus agencias y su atención. Repsol actualizó su expresión para comunicar la evolución de la compañía.
Estos ejemplos demuestran que un rebranding resulta más convincente cuando existe una razón empresarial concreta. La identidad debe hacer visible un cambio real, no intentar ocultar problemas que continúan sin resolverse.
Renovar una marca no implica empezar desde cero. Aeroméxico conserva el Caballero Águila; Correos mantiene la cornamusa, la corona y el amarillo; y Repsol preserva activos visuales asociados con su historia.
Esta continuidad selectiva permite avanzar sin perder el capital de marca construido durante años. Antes de retirar un símbolo, un color o una expresión, conviene estudiar qué reconocimiento, significado y confianza concentra.
Una marca no vive solamente en el logotipo. Debe funcionar en una aplicación móvil, una publicación en redes sociales, una oficina, un uniforme, una campaña, un documento, una señal o una conversación con atención al cliente.
Por eso, los proyectos de rebranding necesitan reglas coherentes para todos sus puntos de contacto. Cuando cada canal utiliza mensajes, colores o estilos diferentes, la renovación pierde fuerza y credibilidad.
El público necesita entender qué representa la nueva identidad y qué relación guarda con la evolución del negocio. Comunicar solamente que existe un nuevo logotipo deja sin responder la pregunta más importante: ¿qué significa el cambio para clientes, empleados y otros grupos de interés?
Una narrativa clara facilita la transición, reduce la confusión y ayuda a que la audiencia conecte la identidad anterior con la nueva.
No es necesario trabajar dentro de la empresa para evaluar la coherencia general de una renovación. Estas preguntas permiten analizar cualquier caso de rebranding con una perspectiva estratégica.
El proyecto debería responder a una evolución del negocio, un cambio de público, una expansión, una fusión, una dificultad de posicionamiento o una necesidad real de adaptación.
Los colores, las formas, el tono y los mensajes deben traducir el posicionamiento. Una identidad atractiva, pero desconectada de la propuesta de valor, tendrá un impacto limitado.
La empresa debe identificar qué símbolos, colores, nombres o asociaciones siguen generando reconocimiento y confianza antes de decidir si los mantiene, actualiza o elimina.
El sistema debe mantener claridad y coherencia en pantallas pequeñas, redes, espacios físicos, publicidad, documentos, vídeo y atención al público.
Si una marca promete cercanía, agilidad o innovación, esas cualidades deberían percibirse en el producto, el servicio y la relación con el cliente.
Los casos anteriores también permiten identificar decisiones que pueden debilitar un proceso de renovación.
Cuando el proyecto incluye cambios digitales, conviene integrarlo en un plan de marketing digital que defina canales, mensajes, responsables, tiempos e indicadores.
El rebranding conecta investigación, estrategia, creatividad, comunicación y medición. Para participar en este tipo de proyectos es necesario comprender al consumidor, analizar el mercado, definir el posicionamiento de marca y trasladar una propuesta coherente a todos los canales.
Crear una marca relevante exige conectar posicionamiento, contenidos, experiencia, canales digitales y análisis de resultados.
La Maestría en Marketing Digital de CEUPE permite desarrollar competencias en SEO, SEM, redes sociales, marketing de contenidos, analítica y planificación de campañas para impulsar la visibilidad y la conexión de las marcas con su público.
Los seis ejemplos analizados muestran que las marcas que evolucionan con mayor coherencia no cambian simplemente para parecer distintas. Cambian para representar mejor lo que la organización es, lo que ofrece y hacia dónde quiere avanzar.
Suscríbete a nuestro Magazine
Recibe Artículos, Conferencias
y Master Class
Marketing
Marketing
Marketing
La Escuela de Negocios Online se posiciona en el Top 3 de LATAM.
Comentarios